Desde tiempo antes a las elecciones presidenciales, se veía a un Sebastián Piñera menos derecha que La Coalición por el Cambio, alejado de los principios de sus co-legionarios a veces extremos, política y moralmente hablando. El sólo hecho de hacer aparecer una “pareja” homosexual en su franja política ya mostraba indicios de rebeldía…, de no tenerle miedo a decir lo que pensaba, de no importarle lo que su coalición opinara respecto a sus actos. Esto le trajo problemas, justamente con los más extremos de La Derecha política de este país; José Antonio Kast fue quien logró sacar “la imagen gay” de la campaña política, ganando la batalla luego de muchas discusiones y divisiones dentro de la misma UDI, pues Evelyn Mathei “apoyaba” la aparición de tal singular “pareja”. Esto sucedía antes de asumir el gobierno, incluso antes de ser electo Presidente de la República de Chile.
Paralelamente se enfrascaba en continuas peleas y debates con sus contrincantes, Frei y La Concertación, pues ellos lo cuestionaban por su alto patrimonio, su alta participación en LAN, por ser dueño de Chilevisión, incluso por tener alto porcentaje de acciones en Colo-Colo. Ellos increpaban a Piñera diciéndole que “lo público y lo privado no puede ir junto”. Le obligaron a deshacerse de LAN, Chilevisión, y de Colo-Colo, sus tres más emblemáticas empresas. Accedió a vender la primera, a entregar El canal a una fundación, y deshacerse del equipo de fútbol en cuanto éste consiguiera la ansiada Copa Libertadores. En resumen, accedió sólo a deshacerse de LAN. Esto provocó más discusiones entre él y La Concertación. Reitero, ésto sucedía antes de que asumiera como Presidente.
Con ésto se podía vaticinar un panorama más difícil que sencillo para don Sebastián Piñera si asumía como Presidente; tenía diferencias con su propia coalición y, naturalmente, con sus opositores.
A un mes de haber sido electo nombró su gabinete. Este nombramiento trajo polémica…, aparecía un caballero llamado Jaime Ravinet como Ministro de Defensa, ¡militante DC!, ¿Una figura de La Concertación en un gobierno de derecha? No sólo le molesto a La Coalición por el Cambio, básicamente porque no eligió a uno de los suyos para ese cargo, sino que también trajo problemas en La oposición con Ravinet, pues el PPD lo tildó de “traidor” por su llegada al gabinete de Piñera. Esto ya marcaba una tónica, este gobierno no sería un Gobierno de Derecha, sería el Gobierno de Sebastián Piñera (ya el 28 de enero había renunciado a su Partido Político, Renovación Nacional).
Ya en ejercicio, luego del terremoto que afectó a gran parte de Chile, se notaron diferencias entre el Presidente y “el oficialismo”. El alza de impuestos para financiar la reconstrucción del país generó división en La Alianza, sobretodo en la UDI. Jovino Novoa mencionó “nos sobra para reconstruir sin subir los impuestos”, por su parte Juan Antonio Coloma, presidente de dicho partido, se había mostrado reticente a un alza tributaria; pero de todos modos hizo un llamado a apoyar el plan de financiamiento. La derecha siempre ha sido partidaria de una economía liberal, menos Estado y más privado, y claramente esta decisión iba a traer repercusiones. Mientras tanto La Concertación criticaba el nombramiento de ciertos intendentes, subsecretarios, y otros cargos, con pasado turbio, y posibles conflictos de interés. Pero esto último es natural, no debería haber sorpresa con estas actitudes, que a su vez personas del oficialismo alegaban que no se estaba siendo equitativo en el nombramiento de cargos del gobierno…, pedían un reparto equitativo entre RN y UDI, o sea, estaban pidiendo “cuoteo”, fenómeno que Piñera prometió erradicar en su gobierno. Claramente este último no hizo caso a estos reclamos, provocando molestias en su coalición.
En cuanto al nombramiento del nuevo director de “La Nación”, esto evidenció una falta de coordinación, pues alguien dijo sí, otro dijo no, uno pidió otra reunión, etc. Lo concreto es que nuevamente el afectado era Jovino Novoa, pues Mirko Macari fue quien lo sindico públicamente como sospechoso de actos de pedofilia. Finalmente el recién nombrado Director del diario “La Nación” fue desprovisto de tal cargo, dejándose sin efecto el nombramiento. Lo grave no es a quien se nombró, sino como se actuó, dejando en evidencia que si a alguien no le gusta un nombramiento, alega y se destituirá a tal persona. Síntoma no muy bueno para un gobierno que está recién empezando.
¿Qué le depara a Piñera? ¿Cómo serán las relaciones con la oposición y “el oficialismo”? Primero, claramente Sebastián Piñera no es de La Concertación, pero técnicamente tampoco es de La Coalición por el Cambio, pues renunció a su militancia en RN. Piñera es el presidente de todos los chilenos, a diferencia de sus antecesores, que fueron Presidentes “Socialistas”, o Presidentes Demócratas Cristianos. Esto conlleva a decisiones que no se apegarán a ninguna estructura política de partido, sino que serán tomadas para el bien de todos los chilenos, sin importar si a tal o cual partido le gusta o no, a pesar de que éste, se dijo, sería el “Gobierno de los acuerdos”, lo cual a su vez denota que será de toma de decisiones en conjunto, pero que nunca serán del todo favorable para todos los partidos políticos.
En definitiva, Piñera convivirá con muchos problemas de relación, primero con La Oposición, algo natural y, segundo, con su propia coalición por no satisfacer la totalidad de sus requerimientos; no será con todos los políticos de derecha, sino que con algunos pocos, siempre habrá alguien en desacuerdo…, no se puede tener a todo el mundo contento. Otro aspecto será su participación en empresas, su perfil “patronal”, cosas que a la oposición no le agradan, y con tal de criticar siempre encontraran algo que decir, al igual que el ladrón que quiera robar, lo hará sin importar las medidas de seguridad que existan en contra suyo.
Adolfo Hidalgo Echeverría
Ingeniería Comercial
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