A casi 4 meses de haber asumido Sebastián Piñera como Presidente de la República se puede hacer una evaluación de su gestión, o por lo menos encontrar algún aspecto positivo y otro negativo. Por otra parte después de 20 años la Concertación vuelve a ser oposición, y también lleva 4 meses en su nueva rol, y naturalmente se le puede evaluar, o encontrarle cosas malas y buenas a su papel como oposición.En 4 meses, un espacio de tiempo reducido comparado con 4 años, además considerando que hubo un tiempo de rodaje o marcha blanca (aunque personalmente creo que aún permanecen en esa etapa, un botón es la dificultad en nombramientos de cargos), resaltan más las cosas malas que buenas. Por ejemplo el personalismo excesivo de Piñera asoma como aspecto negativo; el querer estar en todas, no perderse nada, como niño con juguete nuevo, el ser “todoterreno” le juega en contra. ¿Por qué es algo negativo si para cualquier otro presidente sería algo totalmente favorable? La respuesta es fácil, porque es Sebastián Piñera, uno de los empresarios más ricos de Chile, dueño, tal vez, mínimo de una empresa por rubro. Esto genera muchos conflictos de interés, algo que lo acompañará por los 4 años que dure su gobierno, y día a día el asedio periodístico le recordará. Con esto se garantiza que en la prensa aparezca siempre algo referente a sus conflictos de interés, la gente lo leerá y pensará mal de él. O sea en buenas cuentas por todo lo que dure su gobierno la gente estará al tanto de sus “problemas” patrimoniales, generando una mala impresión del mandatario, que además podría traducirse en una mala evaluación del gobierno, fenómeno que aún no ocurre, pero potencialmente podría ocurrir.
En cuanto a aspectos positivos, se podría decir que la política está cambiando, pues sí, como lo dije en “Piñera y el resto” (primer certamen), este ha sido y será el Gobierno de Sebastián Piñera, y no el Gobierno de la Derecha. El sólo hecho de tomar decisiones completamente contrarias al “más Mercado y menos Estado” que profesan, como el alza de impuestos a las grandes empresas, si bien temporal, alza de impuestos al fin y al cabo; la disminución al 7% de salud de los jubilados, cosas que hubieses sido normales en un gobierno de la Concertación, pero que nunca hicieron. Lo hizo Piñera, el que menos se pensó lo haría.
Sumando a favor se encuentran la eficiencia y rapidez en la gestión (Entrega de colegios, mediaguas, etc.), la seguridad tal vez (día del joven combatiente, por ejemplo), virtudes que se ven opacadas por la aún improvisación en el poder, falta del conocimiento del aparato fiscal, y la poca experiencia le está pasando la cuenta. Ojala, y por el bien del país, esto a medida que pase el tiempo vaya disminuyendo.
En la otra esquina del ring se ve a los de arcoíris. Difícil evaluarlos de forma positiva, es como tratar de encontrar puntos buenos a un equipo de futbol que acaba de perder un partido, es difícil. Pero pensándolo bien fríamente, lo mejor que ha hecho la Concertación como oposición, es haber dejado de ser gobierno, me explico; al gobernar se volvieron cada vez más “derechistas”, se alejaron de la gente, no escucharon a los trabajadores, no hicieron algo a favor de los jubilados. Actuaban como capitalistas, gobernando para las grandes empresas (para hacer crecer al país), y a veces también para los más pobres (su destacada política social), con el gran costo de dejar de lado a la clase media, quienes votan y son el motor del país. Ahora, evidentemente, están obligados a escuchar al pueblo si quieren volver al poder, si es que les alcanza con eso, bueno, por lo menos les servirá para ser una buena oposición.
Pero es difícil, justamente por lo malo que han hecho hasta ahora… estar separados.
Su gran error ha sido no ser autocríticos, tratar de echarle la culpa al compañero en vez de en conjunto encontrar solución a su “derechización”, y, gracias a Dios, encontrarle erradicación al ya oxidado caballito de batalla, ese que aun hace pelear a Allende contra Pinochet, esa estrategia que tenía podrida a la política de antaño.
Su gran error ha sido no ser autocríticos, tratar de echarle la culpa al compañero en vez de en conjunto encontrar solución a su “derechización”, y, gracias a Dios, encontrarle erradicación al ya oxidado caballito de batalla, ese que aun hace pelear a Allende contra Pinochet, esa estrategia que tenía podrida a la política de antaño.
Si bien el panorama actual muestra en una esquina a un Ejecutivo un tanto improvisador, más bien falto de experiencia, fenómeno que no debiera haber estado ocurriendo, pues según ellos hace mas de 4 años se estaban preparando para ser gobierno, pero con muchos signos de una futura mejora. Y en la otra esquina una (des)Concertación fracturada, desorientada, y con muchas disputas interna entre sus partidos, y entre sus partidos, pero obligada a mejorar, para tratar de volver a gobernar alguna vez… El presente se ve gris, pero el futuro tiene mucha cara de ser mejor… en verdad porque nada puede ser peor que el presente de esta desordenada política chilena.



